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El Blog de GIIG

Guías prácticas, técnicas profesionales y cultura del jamón ibérico, escritas por nuestros maestros cortadores de Nájera, La Rioja.

Marcos García Torrecilla, Maestro Cortador y socio fundador de Grupo Ibérico Izquierdo García

Marcos García Torrecilla

Maestro Cortador · Socio Fundador

Más de diez años de experiencia y un estilo que se reconoce al instante en cada evento.

Marcos lleva más de diez años con el cuchillo en la mano, y se nota en cada corte. Su trayectoria suma ya más de 200 eventos y bodas de alta gama, donde su estilo minucioso y pulcro se ha convertido en una seña de identidad reconocible al instante. Para él, cortar jamón nunca ha sido un simple oficio: es una pasión absoluta por la cultura ibérica y un respeto casi reverencial hacia el producto artesanal, algo que transmite tanto en cada celebración como en cada artículo que escribe para este blog.

Juan Alberto Izquierdo Escolar, Maestro Cortador y socio fundador de Grupo Ibérico Izquierdo García

Juan Alberto Izquierdo

Maestro Cortador · Socio Fundador

Más de una década de oficio, conocido por su precisión incluso bajo presión en los escenarios más exigentes.

Alberto acumula igualmente más de una década como Maestro Cortador certificado, respaldado por una trayectoria de más de 200 celebraciones, cócteles y eventos exclusivos donde su carisma y su precisión en vivo marcan la diferencia frente a cualquier otro servicio. Su labor diaria nace de una vocación innata y de una pasión genuina por el arte del buen corte, buscando siempre extraer el máximo potencial, la textura y el aroma perfecto de cada pieza que pasa por sus manos — la misma exigencia que le llevó a cortar jamón ibérico en los palcos VIP del Santiago Bernabéu, sin que el escenario cambiara ni un solo gesto de su técnica.

Actualidad GIIG 4 min lectura

Grupo Ibérico Izquierdo García: Emprendedor del Mes por impulsar un proyecto industrial con raíces en Nájera

Nos llena de orgullo compartir que nuestro proyecto de corte de jamón a cuchillo y la nueva Sala Blanca de Nájera han sido reconocidos oficialmente por el tejido empresarial riojano.

GI
Redacción GIIG Grupo Ibérico Izquierdo García

Este reconocimiento llega en un momento clave para nuestro proyecto. Después de más de diez años formándonos en el corte de jamón ibérico a cuchillo, decidimos dar un paso firme hacia la profesionalización del sector con la homologación de nuestra propia Sala Blanca en Nájera, una instalación de 200 m² pensada para garantizar la máxima calidad e higiene en cada pieza que sale de nuestras manos. EmprendeRioja ha querido destacar precisamente eso: la combinación entre el oficio artesanal heredado y la apuesta por una infraestructura industrial moderna, capaz de competir con los estándares más exigentes del sector agroalimentario.

Premio Emprendedor del Mes - Grupo Ibérico Izquierdo García

Un reconocimiento que no solo nos llena de orgullo a nivel personal, sino que reafirma el compromiso de Grupo Ibérico Izquierdo García con La Rioja como motor de nuestro crecimiento. La noticia también ha sido recogida por el medio NueveCuatroUno, que ha querido profundizar en cómo un proyecto nacido en Nájera ha conseguido posicionarse entre las referencias del corte de jamón ibérico para bodas, eventos y la academia de formación que dirigimos junto a nuestro equipo de Maestros Cortadores.

Gracias a todos. Este reconocimiento es también vuestro: de cada cliente que ha confiado en nosotros, de cada alumno de la Academia y de cada invitado que ha disfrutado de nuestro corte en directo. Seguimos trabajando con la misma exigencia de siempre.
Cultura ibérica 7 min lectura

Errores típicos al consumir jamón ibérico (y cómo evitarlos)

Hay cosas que en teoría todos sabemos pero que en la práctica nadie hace bien. El jamón ibérico es víctima habitual de errores que lo hacen parecer mucho peor de lo que es.

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Marcos García Torrecilla Maestro Cortador · GIIG

El error más grande: sacarlo de la nevera y servirlo al instante

Si hay una cosa que nos saca de quicio, es ver cómo alguien abre un sobre de jamón ibérico directamente del frigorífico y lo pone en el plato. El jamón a 4 °C no huele a nada. La grasa está solidificada, las lonchas se pegan entre sí y el sabor queda completamente bloqueado. Para que un jamón ibérico de calidad exprese todo lo que tiene, necesita llegar a los 20-22 °C. Y eso requiere tiempo. Al menos veinte minutos sobre la encimera antes de abrirlo.

No es un capricho. Es química. La grasa infiltrada del cerdo ibérico, la misma que hace que se derrita en boca y que distingue a un ibérico de bellota de cualquier otra cosa, no fluye ni transpira por debajo de esa temperatura. Si no la ves «sudar» ligeramente al atemperarla, espera un poco más.

Cortar las lonchas demasiado gruesas

Esto suele ocurrir cuando se intenta cortar jamón en casa sin la práctica necesaria. Una loncha de jamón ibérico correcta debería ser casi transparente, lo suficientemente fina como para ver la luz a través de ella. Cuando las lonchas son gruesas, la textura se vuelve chiclosa y el aroma se pierde antes de llegar al paladar. Si no tienes práctica con el cuchillo, el loncheado al vacío de nuestra Sala Blanca es exactamente la alternativa pensada para este caso.

Taparlo con la propia grasa cuando no se termina

Es habitual ver cómo la gente cubre la zona de corte con los propios trozos de grasa que ha ido retirando durante el proceso. El problema es que esa grasa ya ha estado en contacto con el aire, ha oxidado y tiene un olor muy diferente al de la grasa fresca de la pieza. Usarla como tapa no conserva, enrancia.

La solución correcta es cubrir el corte con papel film transparente, pegado directamente a la superficie, y guardar la pieza en un lugar fresco y ventilado o en la parte menos fría del frigorífico si va a pasar más de 24 horas sin tocarse.

Nunca uses la grasa retirada para tapar el corte. Esa grasa ya oxidó en contacto con el aire. Usa siempre papel film transparente pegado directamente a la superficie del corte.

Servirlo en un plato frío

Es el detalle que más se pasa por alto. Si el plato está frío, recién sacado del armario o peor aún de la nevera, la grasa se solidifica de nuevo en cuanto las lonchas lo tocan. El resultado visual es perfecto; el resultado en boca, decepcionante. Un plato a temperatura ambiente, o ligeramente templado con agua caliente y bien seco, es todo lo que necesitas para que el jamón llegue a la mesa en su punto.

El cuchillo equivocado

Intentar cortar jamón con un cuchillo de cocina convencional, corto y ancho, es un error que destroza la pieza antes de empezar. El cuchillo jamonero tiene la hoja larga, estrecha y flexible por una razón: permite deslizarse paralelo al hueso con un solo movimiento continuo, produciendo lonchas uniformes sin desgarrar la carne. Sin el cuchillo adecuado, el corte no puede ser correcto. Así de sencillo.

Eventos de élite 8 min lectura

Corte de Élite en el Santiago Bernabéu

Hay escenarios que se quedan grabados para siempre. Esta es la historia real de Marcos y Alberto cortando jamón ibérico juntos en los palcos del estadio más exigente del mundo.

MG
JA
Marcos García y Juan Alberto Izquierdo Maestros Cortadores · GIIG

Hay momentos en la vida de un cortador que se quedan grabados para siempre. Uno de ellos, sin duda, fue la primera vez que Marcos y Alberto cruzaron juntos los pasillos del Santiago Bernabéu, maletín de cuchillos al hombro, sabiendo exactamente la responsabilidad que tenían entre manos. No es solo un estadio, es un templo. Y cuando te llaman para cortar jamón ibérico en sus palcos VIP, sabes que no puedes permitirte ni un solo error, y mucho menos cuando vas a hacerlo codo con codo con tu socio de toda la vida.

El caché de trabajar bajo presión

Montar una mesa de corte en un palco del Bernabéu no se parece a nada de lo que habían hecho antes. Tienen los minutos contados antes de que lleguen los invitados, el espacio está medido al centímetro y saben que entre el público puede haber desde directivos de grandes empresas hasta caras que han visto mil veces en televisión. La adrenalina sube, pero ahí es precisamente donde la técnica y los años de oficio compenetrados se demuestran de verdad: el pulso no tiembla en ninguno de los dos, el corte sigue siendo limpio, y cada loncha sale exactamente igual que en cualquier otro evento, aunque las miradas pesen el doble.

Lo curioso es que, en el fondo, el trabajo es el mismo de siempre. La pieza no entiende de estadios ni de focos. Sigue exigiendo el mismo respeto, el mismo ángulo de cuchillo, la misma paciencia. Lo que cambia es la presión del entorno, y precisamente ahí es donde dos Maestros Cortadores que se conocen al dedillo demuestran que trabajar en equipo no es solo repartirse la mesa, es moverse como uno solo sin necesidad de hablar.

Las miradas que no se olvidan

Recuerdan perfectamente el momento en que terminaron de perfilar la primera pieza y levantaron la vista a la vez. Estaban rodeados de gente que normalmente solo se ve en la prensa, todos pendientes del jamón, del cuchillo, de cada movimiento sincronizado de los dos. Es una sensación que no se parece a ninguna boda ni a ningún evento corporativo de los que hacen habitualmente. Hay algo en cortar jamón ibérico de la máxima calidad en un escenario como ese, a cuatro manos, que conecta de inmediato con quien lo está viendo, da igual su procedencia o su cargo. El producto, cuando es bueno de verdad y el equipo está compenetrado, habla por sí solo.

Ese día entendieron algo que llevan aplicando desde entonces en cada servicio, sea en el Bernabéu o en la boda más pequeña de un pueblo de La Rioja: el nivel de exigencia no puede cambiar nunca. Esa misma exigencia que demostraron juntos bajo los focos del estadio más grande del mundo es la que llevan, sin excepción, a cada boda y a cada evento que celebran en La Rioja y alrededores. No hay un protocolo VIP distinto: el cuchillo, el ángulo y el respeto por la pieza son siempre los mismos, da igual el escenario.

Del estadio a tu mesa. El mismo nivel de exigencia que Marcos y Alberto aplicaron juntos en un evento de élite como el Santiago Bernabéu es el que llevan a cada boda, cóctel o celebración que confía en ellos. No hay un protocolo VIP distinto: solo hay una manera de cortar jamón, y la hacen siempre en equipo.
Gastronomía 5 min lectura

El arte de montar una mesa de quesos gourmet que esté a la altura de un buen ibérico

Cuando diseñamos un evento con nuestro Selección GIIG, el queso no puede ser un acompañamiento secundario. Merece su propio espacio protagonista en una espectacular mesa de quesos de impacto.

MG
Marcos García Torrecilla Maestro Cortador · GIIG

Crear una tabla de quesos gourmet va mucho más allá de cortar unas cuantas cuñas y ponerlas sobre una madera; es diseñar un recorrido de sabores, texturas e intensidades que guíe al paladar. Para lograr una experiencia de alta gama en casa, el secreto reside en la variedad y en el orden de degustación.

1. La Selección Esencial

Busca el equilibrio reuniendo al menos cuatro familias distintas. Incluye una pasta blanda y corteza enmohecida (como un Brie de Meaux o Camembert artesano), un queso de cabra con carácter (tipo rulo o un tierno de coagulación láctica), un curado de oveja de larga maduración (un buen Manchego viejo o Idiazábal ahumado) y, como broche final, un azul con personalidad (como un Cabrales sutil, Roquefort o Gorgonzola Dolce).

2. El Arte del Corte

Cada forma exige su técnica. Los quesos redondos y pequeños se cortan en cuñas triangulares como una tarta; los grandes bloques curados se sirven en cuñas finas para que no resulten pesados, y los quesos muy maduros o duros se rompen en lascas o rocas irregulares para liberar mejor sus cristales de tirosina y su aroma.

3. Los Acompañamientos Imprescindibles

Los elementos secundarios no están para decorar, sino para limpiar el paladar entre bocado y bocado o potenciar los matices del queso. Apuesta por frutos secos tostados (nueces y almendras), fruta fresca de temporada que aporte acidez (uvas, higos o láminas de manzana), picos camperos crujientes y un toque dulce como mermeladas artesanales de higo o un buen dulce de membrillo.

4. La Regla de Oro

Sirve siempre los quesos a temperatura ambiente: sácalos de la nevera al menos una hora antes. Comienza la degustación desde los más suaves y cremosos hacia los más intensos y azules. Solo así conseguirás que cada bocado respete al anterior y la experiencia sea redonda, especialmente si los acompañas con un buen pan de masa madre y la finura de un Jamón Ibérico de bellota.

Receta 6 min lectura

Mi receta infalible de alcachofas con jamón: el secreto está en el crujiente

En la cocina no hay que complicarse la vida para comer de lujo, pero hay que respetar el producto. Y el jamón ibérico, como el vino, nunca se añade al principio.

JA
Juan Alberto Izquierdo Maestro Cortador · GIIG

En la cocina no hay que complicarse la vida para comer de lujo, pero hay que respetar el producto. Esta receta la hago desde hace años y siempre funciona, siempre. El secreto es uno solo, y lo digo desde el principio para que no haya confusión: el jamón no se cocina. El jamón ibérico se incorpora al final, con el fuego apagado, y deja que el calor residual de la sartén haga el trabajo por él.

Empezamos por las alcachofas: sin atajos

Para este plato yo siempre elijo alcachofas frescas, nada de botes. Las de bote tienen una textura blanda que no aguanta el salteado y acaban siendo agua con sabor. Las limpio bien, les quito las hojas duras hasta dejar el corazón tierno y las cuezo en agua con un generoso chorro de limón para que no ennegrezcan. Cuando ya están al punto, las escurro bien y las reservo. Este paso puede hacerse la tarde antes si tienes invitados y quieres tenerlo todo listo.

La sartén y el orden importan más de lo que parece

En una sartén amplia, a fuego medio, echo buen aceite de oliva virgen extra y unos ajos picados finos. Cuando los ajos empiezan a bailar y huelen bien, entran las alcachofas. Las salteo con paciencia, que cojan un poco de color por fuera, que tengan ese toque tostado que las hace interesantes. Un pellizco de sal, poco, porque el jamón ya lleva la suya.

El jamón entra el último, siempre

Aquí está el truco que siempre os digo: si metes el ibérico al principio de la sartén, con el aceite caliente y el fuego encendido, lo que consigues es convertir algo excepcional en algo salado y seco que pierde toda la grasa buena. Lo que yo hago es apagar el fuego, echar las virutas finas de nuestro Selección GIIG directamente sobre las alcachofas calientes y dejar que el calor residual de la sartén haga su trabajo. La grasa se funde despacio, queda un plato meloso, con ese brillo que tiene el jamón ibérico cuando está en su punto, y un aroma que llena la cocina de una manera que ningún otro ingrediente consigue.

Consejo de Alberto: Usa las lonchas más finas que tengas. Cuanto más fina la loncha, más rápido se integra el jamón con el calor residual y más suave queda la textura final del plato.
Técnica profesional 9 min lectura

El arte del mantenimiento: Cómo afilar y asentar tu cuchillo con la chaira

Antes de abrir cualquier pieza, el filo tiene que estar perfecto. Te explicamos el ángulo correcto, el movimiento continuo y por qué este paso nunca se puede saltar.

Escrito por: Alberto Izquierdo • Maestro Cortador

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Juan Alberto Izquierdo Maestro Cortador · Academia GIIG

En nuestros cursos de la Academia GIIG, uno de los momentos más reveladores para los alumnos siempre es el mismo: cuando cogemos la chaira por primera vez y les explicamos qué hace realmente. La respuesta más común que escuchamos es: «Pensaba que era para afilar». No lo es. Y entender esa diferencia es el primer paso para dominar el corte a cuchillo.

La chaira no afila: asienta

Esta es la confusión más extendida, incluso entre personas con experiencia en cocina. La chaira es una varilla de acero de alta dureza cuya función es realinear el filo del cuchillo, no eliminar material de la hoja. Con el uso, el filo de un cuchillo no desaparece, se dobla o se «descuadra» microscópicamente. Las lonchas de jamón, el contacto con el hueso y los movimientos laterales van desviando el borde de la hoja de su alineación ideal. La chaira lo devuelve a su posición correcta mediante la presión y el rozamiento controlado. El resultado es inmediato: un cuchillo que «tira» vuelve a cortar con precisión y limpieza.

Regla de oro: Si tu cuchillo necesita varias pasadas con la chaira sin recuperar el filo, no es un problema de alineación, es un problema de mellado o desgaste real. En ese caso necesitas una piedra de afilar, no la chaira.

El ángulo correcto: entre 15 y 20 grados

El ángulo de trabajo es el factor que más diferencia una técnica correcta de una que daña el cuchillo. Los cuchillos jamoneros profesionales tienen un filo rectificado a entre 15 y 20 grados por cada lado. Para visualizarlo: imagina el cuchillo apoyado sobre una mesa e inclínalo ligeramente, aproximadamente al ángulo de un fósforo apoyado. Estás cerca de los 20 grados. Si lo inclinas algo menos, rozando los 15. Con la práctica, el ángulo se vuelve intuitivo y dejas de pensar en grados para sentirlo directamente en la muñeca.

Técnica paso a paso: la pasada correcta con chaira

  1. 1 Posición de la chaira: Sujétala verticalmente con la punta apoyada en una superficie firme. Nunca en el aire: si el cuchillo se escapa, las consecuencias pueden ser graves.
  2. 2 Agarre del cuchillo: Sujétalo por el mango con firmeza pero sin tensión. Mantén el dedo pulgar alejado del filo.
  3. 3 El ángulo: Posiciona el filo del cuchillo contra la chaira formando un ángulo de 15 a 20 grados. El filo debe tocar la varilla, no el plano de la hoja.
  4. 4 El movimiento: Desliza el cuchillo hacia abajo y hacia ti en un arco suave, desde el talón hasta la punta, manteniendo el ángulo constante durante todo el recorrido.
  5. 5 Alternancia: Alterna los lados: una pasada por el derecho, otra por el izquierdo. Entre 6 y 8 pasadas por lado antes de empezar a cortar.
  6. 6 Presión: Mínima. La chaira no necesita fuerza, necesita precisión. Apretar más no consigue un mejor resultado, solo desgasta el filo antes de tiempo.

Alberto demostrando la técnica de afilado con chaira en la Academia GIIG

Cuándo usar la chaira y cuándo la piedra

La chaira es tu herramienta de mantenimiento cotidiano. Úsala antes de cada sesión de corte y, si el servicio es largo, cada 30 o 40 minutos de trabajo continuo. La piedra de afilar es tu herramienta de recuperación. Úsala cuando la chaira ya no consigue devolver el filo, cuando el cuchillo está mellado visiblemente, o cuando ha pasado mucho tiempo sin mantenimiento. Las señales de que ya no basta con la chaira son claras: tras 8 o 10 pasadas el cuchillo sigue sin cortar con limpieza, el filo tiene muescas visibles bajo luz lateral, o llevas más de tres meses sin afilar con piedra aunque uses la chaira con regularidad.

La seguridad: lo que nunca se improvisa

En nuestra academia, la sesión de seguridad es obligatoria antes de tocar cualquier cuchillo. El accidente más frecuente con la chaira no ocurre durante el uso correcto, ocurre cuando se sostiene en el aire con una mano mientras el cuchillo se mueve hacia ella con la otra. La regla es siempre la misma: chaira apoyada, con la punta sobre una tabla de madera o el jamonero, la mano que la sostiene siempre fuera del arco de corte, y concentración total. Nunca uses la chaira con prisas ni con distracciones.

En la Academia GIIG enseñamos la técnica completa de afilado con chaira desde la primera sesión. Cada alumno practica con su propio cuchillo jamonero y su pieza entera. Si quieres aprenderlo correctamente, reserva tu plaza.

¿Tienes una boda o evento cerca? Consulta nuestra disponibilidad de corte a cuchillo y asegura una experiencia gourmet.

Receta gourmet 6 min lectura

La receta definitiva: Huevos rotos gourmet con Jamón Ibérico Selección GIIG

Patatas de la tierra a fuego lento, huevo campero con puntilla perfecta y las lonchas de jamón fundiéndose en el último segundo. Este plato no admite medias tintas.

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Juan Alberto Izquierdo Maestro Cortador · GIIG

Hay recetas que no necesitan explicación. Todo el mundo sabe lo que son los huevos rotos. Pero hay una diferencia enorme entre unos huevos rotos del montón y unos que te hacen cerrar los ojos al primer bocado. La diferencia está en cada paso. Y en que uses el jamón ibérico en el momento exacto.

Las patatas: nada de prisa

Empieza con patatas de temporada, preferiblemente de la tierra. No importa tanto la variedad como el hecho de que sean frescas y harinosas. Pélalas y córtalas a mano, en gajos irregulares de tamaño mediano. El filo del cuchillo que pasa por la patata crea bordes rugosos que luego absorben mejor el aceite y quedan más crujientes por fuera.

Ponlas en una sartén honda con abundante aceite de oliva virgen extra a fuego muy bajo. Aquí viene el primer secreto: no debes freírlas a fuego fuerte. Las quieres confitar, que queden por dentro fundentes, casi como una crema, y por fuera con una película dorada y fina. Eso tarda entre 25 y 35 minutos a fuego lento. No hay atajos. Sube el fuego al final un par de minutos si las quieres con más color. Sala y reserva en el mismo aceite para que no pierdan calor.

Los huevos: el momento lo es todo

Sube el fuego al máximo. Cuando el aceite esté bien caliente, casca los huevos camperos directamente. La «puntilla», ese encaje crujiente y dorado que se forma alrededor de la clara, aparece solo si el aceite está muy caliente. Si el aceite está tibio, el huevo simplemente se cuece plano y sin gracia.

Dos minutos a fuego alto y fuera. La yema tiene que quedar líquida por dentro. Si la yema está cuajada, el plato pierde su alma: ese momento en que todo se mezcla al romperlo no va a ocurrir.

El aceite tiene que estar muy caliente. La puntilla no es un adorno, es la señal de que el huevo está hecho a la temperatura correcta. Si no ves ese encaje dorado y crujiente en la clara, el aceite no estaba listo.

El montaje: temperatura y orden

Calienta el plato. Coloca las patatas primero, con algo del aceite de cocción que les da brillo y sabor. Luego los huevos encima. Añade una pizca de sal en escamas sobre la yema. Y ahora viene lo más importante de todo.

Saca las lonchas de jamón del sobre, que ya llevan al menos veinte minutos fuera de la nevera, y colócalas justo encima del huevo caliente en el último segundo, antes de llevarlo a la mesa. El calor del plato y del huevo hace que la grasa del jamón comience a fundirse. Las lonchas se ablandan, pierden tensión, se integran en el conjunto. El jamón caliente que se deshace sobre la yema líquida es una de las mejores cosas que puede pasar en un plato.

No pongas el jamón a calentar en la sartén, no lo pases por el microondas, no lo pongas sobre las patatas frías. Solo encima del huevo caliente, en el último momento. Ese es todo el secreto. Sírvelo inmediatamente. No esperes. Los huevos rotos no esperan a nadie. Y el jamón ibérico tampoco.

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